El Affair de las monjas Clarisas de Burgos
Lo que el Papa Francisco dijo es que hagamos “Lío”, no que montemos follones.
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| Pablo de Rojas Sánchez-Franco |
Y lo que yo digo es que hay que reciclarse. Hay que estudiar más y por lo tanto formarse. Y las monjas también. Lo pueden -en este caso- hacer por turnos. No dejar de hacer los dulces y por turnos que elijan formarse, recibir charlas y formación. Leer buenos libros de teología y no dejar, por supuesto, la oración.
Esta historia tiene dos frentes muy definidos: el económico y de poder, en el que estarían implicados el falso obispo, sus adláteres y la superiora de la comunidad; y otro el espiritual: donde se ha producido un sometimiento de las conciencias, haciendo creer a estas mujeres que tiempos pasados son mejores, que solo hay una verdad, la que marcan sus gurus; y que marcar distancias con la Iglesia es el camino de la salvación.
Ha voces que dicen que «Detrás de todo esto solo hay intereses económicos y de poder". Esto ha dado una notoriedad pública a un señor (Pablo de Rojas Sánchez-Franco) al que nadie conocía hasta ayer. Y los medios han echado leña al fuego.
Nos encontramos ante un caso de manipulación emocional, intelectual y de conciencia, lo cual es un abuso de poder. Es esencial revisar y mejorar las relaciones entre la jerarquía y la vida consagrada, promoviendo una interacción más sinodal y fluida.
Debemos reconsiderar el concepto de autoridad y, fundamentalmente, fomentar una formación intelectual y teológica adecuada en los monasterios. La clausura no debe utilizarse para perpetuar abusos de poder y de conciencia, ni para aislar a las monjas del mundo, privándolas de estudios y lecturas actualizadas en eclesiología y teología.
Una vida espiritual que no se encarna en la realidad puede llevar fácilmente al autoengaño, lo cual está muy alejado de la verdadera espiritualidad. Si nuestra guía no nos dirige a Jesús y a conformarnos con Él, podemos caer en la falsa creencia de poseer la verdad absoluta (que solo es Jesús), olvidar que el Pedro de hoy es Francisco, y pensar que tenemos el poder de moldear la Iglesia a nuestro antojo, seguir a falsos profetas y tomar decisiones equivocadas que pueden llevar al cisma y a la adhesión a una secta. La espiritualidad encarnada, en cambio, tiene como referente a Jesús, reconoce a su sucesor actual en Pedro (hoy Francisco) y produce frutos del Espíritu de Dios: comunión, bondad, caridad y paz, los cuales se oponen a la agitación, la euforia, el egocentrismo, la autorreferencialidad, la división y el ensimismamiento.
"Hay una diferencia importante entre tener en cuenta la tradición y estar encerrados en una caja dogmática".
“Donde hay obediencia hay Ecclesia; donde hay desobediencia hay cisma”.

